No preguntar sobre el consumo de tabaco ya no representa solamente una oportunidad perdida: es un problema de seguridad del paciente.
Cada año, millones de pacientes acuden a consultas médicas por hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer o enfermedades respiratorias. Sin embargo, muchos se retiran sin que se les formule una pregunta que toma menos de diez segundos y que puede reducir significativamente su riesgo de muerte prematura:
¿Ha fumado o consumido algún producto de tabaco o nicotina durante los últimos siete días?
Este año, el Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026 centra la atención en la atención segura de las enfermedades no transmisibles (ENT), responsables del 74 % de todas las muertes en el mundo. Si la seguridad del paciente significa prevenir daños evitables, ayudar a las personas a abandonar el consumo de tabaco debe convertirse en una práctica rutinaria de una atención de salud de calidad.
La cesación del consumo de tabaco es una cuestión de seguridad del paciente
La dependencia del tabaco es una enfermedad crónica y recurrente, además de una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y complicaciones de la diabetes. Continuar consumiendo tabaco después de recibir el diagnóstico de alguna de estas enfermedades expone a los pacientes a un mayor riesgo, completamente evitable, de sufrir un infarto, un accidente cerebrovascular, la progresión del cáncer o una muerte prematura.
Por eso, preguntar sobre el consumo de tabaco, registrarlo en la historia clínica y ofrecer un consejo breve deben considerarse prácticas clínicas esenciales para la seguridad del paciente, al igual que medir la presión arterial, revisar las alergias o confirmar los medicamentos utilizados.
De uno a tres minutos pueden cambiar una vida
La Organización Mundial de la Salud recomienda que todos los profesionales de la salud realicen sistemáticamente las siguientes acciones:
- Preguntar sobre el consumo de tabaco y nicotina.
- Registrar la información en la historia clínica del paciente.
- Aconsejar a todas las personas que consumen tabaco que abandonen su consumo.
- Si la persona está interesada, ofrecerle apoyo o derivarla a un servicio especializado.
Esta intervención breve puede realizarse en un periodo de entre 30 segundos y 3 minutos y, además, permite conectar a los pacientes con apoyo conductual eficaz y medicamentos de eficacia comprobada, como la terapia de reemplazo de nicotina, la vareniclina, el bupropión o la citisina, cuando estén disponibles.
La evidencia es contundente
Las investigaciones demuestran sistemáticamente que incluso el consejo breve de un profesional de la salud aumenta la probabilidad de que una persona que fuma intente dejar de hacerlo y lo consiga.
Al abandonar el consumo de tabaco, los beneficios para la salud comienzan casi de inmediato. En pocos meses mejora la función pulmonar. Al cabo de un año, el riesgo de enfermedad coronaria disminuye considerablemente. Con el tiempo, continúan reduciéndose los riesgos de accidente cerebrovascular, varios tipos de cáncer y muerte prematura.
Pocas intervenciones clínicas ofrecen beneficios tan amplios a un costo tan bajo.
Una de las intervenciones con mejor relación costo-beneficio en la atención de salud
La cesación del consumo de tabaco se encuentra entre las intervenciones más costoefectivas disponibles en la atención primaria. Previene hospitalizaciones, reduce los gastos en salud y mejora tanto la calidad como la esperanza de vida.
Sin embargo, en muchos sistemas de salud todavía no se evalúa sistemáticamente el consumo de tabaco ni se ofrece asesoramiento para dejarlo durante la atención habitual.
Esta brecha importa.
La mayoría de los países se ha comprometido a actuar
Mediante el artículo 14 del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, más de 180 Partes se han comprometido a implementar esta intervención. Por lo tanto, los países tienen la responsabilidad de fortalecer sus respuestas para promover y apoyar la cesación del consumo de tabaco.
Cuando la omisión se convierte en una práctica deficiente
Imaginemos a un paciente hospitalizado después de sufrir un infarto. Se trata su colesterol, se controla su presión arterial y se prescriben los medicamentos cardiovasculares necesarios.
Pero nadie le pregunta si todavía fuma.
¿Podemos afirmar realmente que recibió la atención más segura posible?
Cuando una intervención es sencilla, está respaldada por evidencia, es económica y puede prevenir daños graves, no proporcionarla deja de ser solamente una oportunidad perdida. Se convierte en una falla en la calidad de la atención y, cada vez más, en un problema de seguridad del paciente.
Todos los profesionales de la salud tienen un papel que desempeñar
La cesación del consumo de tabaco no es responsabilidad exclusiva de los especialistas.
Todos los profesionales de la salud, incluidos médicos de atención primaria, cardiólogos, oncólogos, neumólogos, psiquiatras, odontólogos, profesionales de enfermería, farmacéuticos y todos los integrantes del equipo de salud, pueden marcar la diferencia.
Cada consulta representa una oportunidad para salvar una vida.
Actúe hoy
Mientras el mundo avanza hacia una atención más segura de las enfermedades no transmisibles, asumamos un compromiso universal:
Pregunte a cada paciente. Aconseje a toda persona que consume tabaco. Hágalo siempre.
Incorporar el consumo de tabaco como un signo vital clínico y ofrecer sistemáticamente un consejo breve para abandonarlo no es solamente una buena medida preventiva: es una atención de salud más segura.
Toda consulta debería incluir una intervención que puede salvar una vida.
Pregunte a cada paciente sobre el consumo de tabaco. Aconseje a todas las personas que lo consumen que lo abandonen.
Dr. Eduardo Bianco
Director del Programa de Capacitación en Adicciones para Profesionales de la Salud (ATHP), Fundación Frank.
Coordinador de la Iniciativa para el Tratamiento de la Adicción a la Nicotina y el Consumo de Tabaco (NATTI).