Durante décadas, la industria tabacalera ha utilizado estrategias engañosas para preservar su rentabilidad a costa de la salud pública. Uno de los ejemplos más recientes de esta manipulación es la evolución de la Fundación para un Mundo Libre de Humo (Foundation for a Smoke-Free World, FSFW) hacia la iniciativa Acción Global para Acabar con el Tabaquismo (Global Action to End Smoking, GAES). Ambos nombres sugieren una organización comprometida con erradicar el consumo de tabaco, pero en realidad, estos proyectos son financiados por Philip Morris International (PMI), una de las mayores compañías tabacaleras del mundo.

La relación entre Philip Morris y la Fundación para un Mundo Libre de Humo
En 2017, Philip Morris International creó la FSFW con una promesa de financiación de mil millones de dólares en 12 años, con el supuesto objetivo de acelerar el fin del consumo de tabaco.
Sin embargo, desde su creación, la comunidad de salud pública y organizaciones internacionales, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS), han denunciado que la FSFW no es más que una herramienta de la industria tabacalera para legitimar productos alternativos al cigarrillo tradicional, como el tabaco calentado (Heated Tobacco Products, HTP) y los cigarrillos electrónicos.
Ante la creciente oposición y pérdida de credibilidad de la FSFW, en 2024 cambió su nombre a “Acción Global para Acabar con el Tabaquismo”. Este cambio de imagen no es una coincidencia, sino una estrategia para evadir el escrutinio de la salud pública y presentarse como una entidad independiente.
El verdadero propósito de esta estrategia
El objetivo de PMI no es erradicar el tabaquismo, sino rediseñar su mercado y mantener el control sobre la nicotina. Bajo el disfraz de la “reducción de daños”, PMI promociona productos como IQOS y VEEV, argumentando que son alternativas menos nocivas al cigarrillo convencional. No obstante, estas afirmaciones carecen de independencia científica, y los estudios financiados por la FSFW (ahora GAES) han sido cuestionados por su falta de transparencia y sesgo favorable a la industria.
Un análisis de sus publicaciones revela que:
- Da prioridad a estudios que minimizan los riesgos del tabaco calentado y los cigarrillos electrónicos.
- Ignora investigaciones independientes que muestran los efectos adversos de estos productos.
- Promueve regulaciones más flexibles para estos dispositivos, favoreciendo su expansión en el mercado.

La estrategia de “reducción de daños” como herramienta de manipulación
La industria tabacalera ha utilizado la narrativa de la “reducción de daños” como herramienta de marketing para ganar apoyo político y desviar la atención de soluciones reales al tabaquismo.
Esta estrategia se basa en:
- Promover los HTP y los vapes como “seguros” sin evidencia concluyente.
- Hacer lobby ante gobiernos para debilitar las regulaciones que restringen estos productos.
- Generar confusión en la comunidad científica mediante la financiación de investigaciones a su favor.
- Desacreditar políticas de control del tabaco efectivas, como los impuestos y los espacios 100% libres de humo.
Esto recuerda a décadas de tácticas engañosas por parte de la industria tabacalera, que inicialmente negó los efectos nocivos del tabaco y luego utilizó tácticas similares para retrasar regulaciones.
Advertencia a profesionales de la salud, universidades y políticos
Los actores de salud pública deben estar atentos ante este nuevo intento de la industria tabacalera por influir en la política sanitaria.
La OMS y diversas organizaciones internacionales de salud han advertido que deberían:
- No aceptar financiamiento ni colaboraciones con entidades financiadas por la industria tabacalera.
- Rechazar estudios y conferencias promovidas por GAES y sus aliados.
- Seguir promoviendo políticas basadas en evidencia, cómo el aumento de impuestos, la prohibición de publicidad y los espacios 100% libres de humo.
Conclusión
El cambio de nombre de la FSFW a Acción Global para Acabar con el Tabaquismo no es más que un intento de la industria tabacalera por blanquear su imagen y seguir promoviendo sus intereses comerciales.
La comunidad de salud pública debe mantenerse firme y no dejarse engañar por estas estrategias disfrazadas de responsabilidad social. La erradicación del consumo de tabaco solo se logrará mediante políticas independientes de los intereses de la industria y basadas en la verdadera protección de la salud pública.
Referencias
- Alert: Foundation for a Smoke-Free World Rebrands as Global Action to End Smoking. https://ggtc.world/library/alert-foundation-for-a-smoke-free-world-rebrands-as-global-action-to-end-smoking
- Alert on Philip Morris-funded Foundation name change to Global Action to End Smoking https://www.who.int/news/item/06-06-2024-alert-on-philip-morris-funded-foundation-name-change-to-global-action-to-end-smoking
- Document analysis of the Foundation for a Smoke-Free World’s scientific outputs and activities: a case study in contemporary tobacco industry agnogenesis https://tobaccocontrol.bmj.com/content/33/4/525https://tobaccocontrol.bmj.com/content/33/4/525
- Broken Promise: Philip Morris International Is Not Quitting Cigarettes. https://exposetobacco.org/resource/philip-morris-wont-quit-cigarettes/